18 de agosto de 2008

PRIMERA PARTE

El Principio del Fin

Como una plaga de ratas, las llamas se extendían con rapidez por aquella ciudad. Las numerosas casas que se aglutinaban sin orden en el extremo sur del rio eran pasto de las llamas.

El fuego era cada vez más intenso e incontrolable; el incendio había comenzado en el barrio más pobre donde las casas apenas eran frágiles construcciones de madera que nada podían hacer frente a lo inevitable, pero poco a poco iba engullendo todo a su paso.

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Bera caminaba nerviosa por la calle principal, tenía la mirada perdida en el infinito, todo había cambiado de la noche a la mañana. ¿Cuándo se había convertido en una mujer? Hasta aquella mañana solo pensaba en jugar con sus amigos y ayudar a su madre con las labores del hogar. Pero todo era distinto… “No podemos mantenerte” había dicho su padre, “te irá mucho mejor” dijo su madre. Solo tenía quince años y tenía que casarse con un viejo maestro curtidor de la ciudad; no lo conocía pero era el único que estaba dispuesto a pagar una pequeña dote por ella en aquellos tiempos de crisis.

En una semana se celebraría el convite y no podría impedirlo, lo que más le costaría sería alejarse de su hermano Joan, el hijo menor pero heredero del taller de su padre. María, su madre, le había explicado muchas veces las abusivas normas a las que estaban expuestas las mujeres en la sociedad, pero ella se negaba a aceptarlo. Finalmente esta verdad había vencido y solo le quedaba someterse a lo inevitable.

En estas estaba cuando la calle se abrió ante sus ojos mostrando la gran plaza del mercado que ese día estaba bastante abarrotada. Pero un extraño temor se respiraba en el ambiente, la gente se movía nerviosa de un puesto a otro, entonces fue cuando se percató de la columna de humo que ascendía por detrás de los edificios proveniente del otro extremo del río, se estaba produciendo un incendio.

Estaba muy asustada, por la calle que desembocaba en la plaza justo en frente de donde se encontraba un grupo de soldados armados acababa de hacer su entrada.

La gente entro en pánico, corrían y gritaban mientras intentaban evitar sin mucho éxito las estocadas de aquellos hombres.

Al ver el humo proveniente de la parte más alejada de la ciudad había creído que se trataba de un simple incendio, era normal que una casa de madera ardiera al menos una vez al año. Pero aquello era nuevo para ella; vivían en un lugar en el que desde hacían ya muchos años reinaba la paz. Las murallas del burgo habían perdido su utilidad, la gente utilizada sus piedras para hacer las casas y una de las torres se había desmoronado.

La gente apenas tenía armas y no había apenas seguridad ya que no era necesaria; un par de mercenarios para controlar a los pícaros y a los bandidos. La ciudad no podía defenderse de tal ataque.

Tras incendiar los barrios más pobres los atacantes habían cruzado el puente que daba acceso al centro de la urbe.

Acababan de salvarle la vida, se había quedado parada en el medio de la calle y un soldado se dirigió maza en mano hacia ella. Un hombre que a media mañana estaba exponiendo unos terneros muy frescos en su puesto ahora tenía su cuchillo clavado en el pecho de aquel agresor que un segundo antes estaba a punto golpear a la niña con la tremenda maza.

El carnicero agarro a la joven del brazo y la arrastro lejos del revuelo que se estaba formando en la plaza; retrocedió por la calle principal y cogió el primer callejón que encontró vacio.

Los ciudadanos a penas tenían un cuchillo o una guadaña con los que presentar resistencia y solo pensaban en intentar salir con vida de aquel lugar.

El hombre arrastro a la niña por el callejón y la dejo en una esquina. La chica intento darle las gracias pero a penas surgió un hilo de voz de su boca, aun estaba perdida en todo aquello.

No dijo nada, solo dio la vuelta y aferrando bien su cuchillo volvió sobre sus pasos y entro de nuevo en la plaza…Fue la última vez que volvió a verlo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

uy uy después de ver las faltas con las que nos llenas los ojos en la descripción de los comentarios no se si habrá que pasarle el corrector a la novela XDDD
La verdad es que empieza muy bien ;) espero que no me decepciones abalde ò.ó
Ahora si, unas pequeñas críticas:
no pongas frases en párrafos propios como haces en alguna pequeña descripción de la situación de los ciudadanos...
Por lo demás, chapó! :)

Anónimo dijo...

Mola, a ver como sigue. Me dijo rebe que querias críticas asi que... por lo que vi al leer la historia de la chavala parece más bien un resumen, deberias alargarla mas o contarla poco a poco durante el resto del relato. Consejos no te doy porque no tengo ni puta idea de escribir relatos...

Y no se te ocurra dejar la historia a medias.

-aиdяea*- dijo...

Oh..quieres críticas abalde?
pues me voy a ensañar muajajaja

No digas "se respiraba un ambiente de temor en el ambiente" jaja es como decir "abalde en el abalde"

bueno, sigo mañana, pero está interesante, quiero seguir leyendoooo

1besito